lunes, abril 30, 2012

DESTINOS IMPRESCINDIBLES (1): MELNIK, LA CIUDAD DE LAS PIRÁMIDES DE ARENISCA DORADA.


 

Cuando se prepara un viaje saltan a la vista muchos interrogantes a resolver; el principal es trazar el destino y una vez en el, diseñar las rutas. Mucha gente suele buscar diversos lugares según sus gustos y bolsillos, los hay que prefieren los destinos clásicos, otros buscan el exótismo, la aventura o la diversión, pero al margen de estas coordenadas geográficas y tendencias concretas, existe un grupo de personas que prefiere los emplazamientos poco conocibles pero, riquísimos en cultura y tradiciones, valores que incrementarán nuestro bagaje experimental por estos mundos; se trata de países a los que muy pocos se atreven a ir, no porque resulten peligrosos o extremadamente lejanos o costosos, sino porque apenas llega información de los mismos y porque no suelen popularizarse internacionalmente desde sus propios mecanismos de turismo, y menos desde los tour operators.

Bulgaria es uno de estos destinos; se trata de un país repleto de múltiples contrastes, que van desde su increíble naturaleza, historia, monumentos, gastronomía, enología, música, costumbres, tradiciones y mujeres, hasta el abandono completo de sus infraestructuras, transportes, conservación del patrimonio cultural y mantenimiento de sus ciudades. Sin embargo, esta dualidad es lo que precisamente confiere a Bulgaria su encanto, esta oscilación entre lo antiguo y lo emergente, entre sus polos de máximo contraste. 

Esta nueva sección dentro del blog irá tocando los principales destinos turísticos de Bulgaria que personalmente encuentro imprescindibles de ver, bien por su belleza, por su historia, por su folklore o por diversas razones que le confieren ese lugar especial para no pasar de largo. Iniciaremos primero nuestro recorrido por Melnik, la ciudad de las pirámides de arenisca dorada.

KarlFM






Antes que nada no debemos confundir la ciudad checa de Mělník, en la región de Bohemia Central, con la ciudad búlgara de Melnik, a unos 160 kms. de Sofía, sita en la provincia de Blagoevgrad, al suroeste de Bulgaria, concretamente en el suroeste de las montañas de Pirin. La ciudad es una maravillosa reserva arquitectónica ya que solamente 96 de sus construcciones han sido declarados monumentos culturales. 

Con una población de 385 habitantes, es la ciudad más pequeña de Bulgaria pero mantiene su condición de ciudad por razones históricas. Se halla ubicada en un lugar escarpado, sobre rocas de piedra arenisca, con casas colgadas de las rocas y con una amplia calle central que destaca su esplendor noble. Sus orígenes datan de los milenarios tiempos tracios, donde una tribu tracia denominada mcdi habitó sus legendarias tierras; del seno de este misterioso linaje salió, Spartacus, el gran líder de los esclavos de Roma.


Los antiguos búlgaros llamaron a la población Melon nombre que tiene su origen en la palabra eslava mel que significa arcilla blanca. Durante la primera mitad del siglo XIII, Melnik se convirtió en un gran centro político, económico y cultural, cuando Alexii Slav (Alexis, el Eslavo), un descendiente de la dinastía Assen y soberano de las montañas Rodopes y Pirin durante el Segundo Imperio Búlgaro, convirtió la ciudad en la capital de su principado feudal, construyendo en la misma muchos edificios notables. Se casó con la hija del emperador latino Enrique de Flandes en noviembre de 1208, dejando la ciudad búlgara de Veliko Tarnovo y estableciéndose como gobernante independiente de los montes Ródopes. Alexii Slav se convirtió en vasallo de Enrique de Flandes después de la derrota búlgara cerca de Plovdiv, Bulgaria. Enrique se comprometió a apoyar sus aspiraciones al trono búlgaro y concedió a Alexii Slav el título de déspota (despotes), de ahí que también sea conocido por Despot Eslav, el Déspota Eslavo.


Según los arqueólogos los barrios residenciales no solo se establecieron en la colina de San Nicolás, centro del Melnik medieval, sino que también en la parte norte de la colina. Las ruinas mas conocidas son las pertenecientes a la Casa de los Boyars, situadas en la parte este de la ciudad.

El museo de historia de Melnik esta situado en la Casa Pashov, donde se exhiben piezas de cerámica encontradas en los terrenos de la ciudad y en la colina de San Nicolás (Fortaleza eslava), que protegía la ciudad de las embestidas bizantinas. En su planta baja se puede degustar vinos de las distintas bodegas de Melnik.

La ciudad ella misma es un gran museo ya que sus casas están distribuidas en forma de anfiteatro alrededor de las rocas doradas de Melnik, formando así pequeñas calles llenas de entrañables tiendas. Las casas mas destacadas son las de Sandukchievs, Lambovs, Jankovs y Daskalevs. Pero la mas impresionante es la Casa Kordupúlov, construida en el año 1758, el edificio más grande de los Balcanes de la época del renacimiento nacional búlgaro, y perfectamente conservado. Tiene tres plantas y está decorada con vitrales vieneses e impresionantes tallados en madera. Pero tal ves el elemento más misterioso de esta casa sea su impresionante bodega subterránea, en la que antaño se dejaban añejar 300 toneladas de vino.





Uno de los atractivos mas importantes de la ciudad de Melnik es, sin lugar a dudas, sus 17 kms. de pirámides de arenisca dorada que al marfgen de su composición ofrecen diversas formas curiosas como de obeliscos, torres antiguas y hongos. Muy cerca de Melnik encontramos encontramos el precioso y antiguo Monasterio de Rozhen y las termas de Sandanski, en cuya ciudad Sandanski se cree que nació Spartacus.

El área de Melnik es una de las más importantes regiones productoras de vino. La tradición de cultivar uva data desde la Edad Media. En las viejas casas de Melnik existen pintorescas bodegas excavadas en la roca. El suave clima y el gran número de días soleados favorecen al crecimiento de los viñedos. El vino de Melnik se produce de una vieja especie de uva búlgara, la vid de hoja ancha especial y posee un único sabor, color rojo oscuro y excelente aroma. La fama de los vinos de Melnik es a nivel mundial. Winston Churchill compraba cada año 500 litros de vino tinto.

En el transcurso de su historia Melnik fue quemada en múltiples ocasiones, pero siempre resucitó de las cenizas con todo su esplendor. Su aspecto actual data de la época del Renacimiento Nacional, cuando los habitantes de las ciudades amasaron fortuna gracias al comercio. Hoy el panorama de Melnik semeja la ilustración de un cuento infantil, con sus relucientes paredes encaladas, románticos salidizos adornados de flores en verano y tejados rojizos, todo ello sobre el telón de fondo de las imponentes pirámides areniscas y el azul del cielo.

Melnik, Bulgaria, tiene un numero limitado de restaurantes, la mayoría de cocina regional y muy buenos. Uno de los lugares mas populares para comer y beber es el restaurante Mencheva Kashta (La Casa de Mencheva), de altissimo nivel gastrónomico y cn tipica comida búlgara (personalmente siempre que voy a Melnik voy a este restaurante); la decoración rústica y antigua es una pasada. También os recomiendo Хотел механа Чинарите (Hotel Taberna Chinarite).












 

jueves, abril 26, 2012

KHAN ASPARUH, LA PELÍCULA


Si Bulgaria es ya de por si una tierra desconocida para la mayoría de españoles y naciones del mundo, el cine búlgaro -salvo contadísimas películas de filmoteca como Cuerno de Cabra, Tiempos de Violencia o Khan Asparuh, entre otras- es totalmente desconocido.

La película Khan Asparuh, el más famoso entre los khanes protobúlgaros, fue rodada en 1981 por el director búlgaro Ludmil Staikov (director también de Tiempos de Violencia, 1988), bajo un guión de Vera Mutafchieva y música de Simeon Pironkov. El reparto de actores cubrió un plantel de nombres búlgaros consagrados, como Stoyko Peev, Antony Genov, Vassil Mihajlov, Vania Tzvetkova, Stefan Getsov, Georgi Cherkelov, Iossif Surchadzhiev, Mari Szür, Lora Kremen, Djoko Rosic.

La historia narra la épica creación y consolidación de Bulgaria como estado independiente y la construcción del poderoso Primer Imperio Búlgaro. En torno al año 632 d.c., el khan búlgaro Kubrat, formado en Constantinopla, se negó a seguir bajo dominio turco y reúnió bajo su mando a las diferentes tribus búlgaras creando un verdadero estado al norte del mar Negro y del rio Danubio.

Pero el territorio de Kubrat estaba continuamente amenazado y era difícil de defender, así que uno de sus hijos y sucesor, el khan Asparuh, tomó una sabia decisión: migrar a otras tierras y empezar una nueva vida. En 679 cruzó el Danubio y se instaló en Pliska, fundando los cimientos de lo que sería el Primer Imperio Búlgaro. Esta película, un clásico del cine de autor, narra esta fascinante epopeya con todo detalle y rigor histórico.

KarlFM.-


KHAN ASPARUH


KHAN ASPARUH


KHAN ASPARUH

Agradecimientos a youtube.com

EL KAHN ASPARUH Y LA FUNDACIÓN DE BULGARIA




En la temprana Europa medieval, donde los pueblos luchaban ferozmente entre si para encontrar y expandir su espacio vital más allá de sus limitadas tierras de origen, surgió un nuevo poder aplastante que ocuparía su lugar en la gran escena histórica del mundo hasta entonces conocido. Se trata de Bulgaria, un país, para muchos completamente desconocido y olvidado, que llegó a convertirse en una de las tres principales potencias en la Europa de su tiempo, junto a Bizancio y los Francos.

Aunque la historia de Bulgaria no es tan popular como otras, los hechos búlgaros son tan notables y grandiosos que llegaron a construir dos enormes imperios que dejaron una huella imborrable en el espíritu de las naciones europeas. Asparuh fue un estratega excepcional y un líder talentoso que conservó la riqueza de las tradiciones búlgaras logrando crear las bases de un gran pueblo. Gracias al Khan Asparuh, se fundó Bulgaria y posteriormente su primer gran imperio. En este video se puede ver los hechos históricos que ocurrieron antes de la creación de Bulgaria y las razones que empujaron a su creación. Se ha traducido al inglés, pero el idioma original del film es el búlgaro. Espero que os guste.

KarlFM.-



domingo, abril 22, 2012

LOS TEMIBLES JENÍZAROS BÚLGAROS



Uno de las mayores tragedias, por no decir la peor, que tuvieron que sufrir los búlgaros como pueblo, fue la invasión y conquista de sus tierras por manos de los sanguinarios y crueles otomanos, uno de los ejércitos más temibles de aquellos tiempos por su crueldad, fanatismo y codicia, extremos. A pesar de la fortaleza física y moral de los pueblos balcánicos, no cabe duda de que los turcos pudieron conquistar la península de los Balcanes, porque no atacaron a un estado organizado, ni a un pueblo homogéneo, sino a estados y a pueblos de diversa índole: griegos, búlgaros y serbios estaban completamente divididos en varios pequeños estados, y eso debilitó terriblemente su poder. Esos pueblos y estados no supieron concertarse ni para resistir ni para atacar al enemigo común: los turcos; los recelos entre ellos, los disociaba. y así ocurrió como los emperadores griegos, contribuyeron a que los otomanos entraran en Europa, por el hecho de haberles pedido auxilio, repetidas veces, en sus contiendas con los serbios y los búlgaros.

KarlFM.-

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Pero, al margen de este característica importante, la principal causa de la victoria de los turcos fue la enorme superioridad de los ejércitos permanentes de Orckhán, hijo de Otham, y fundador del gran Imperio Otomano. Gran parte de ese ejército estaba comprendido por soldados de caballería llamados Espahís ligeramente armados con un sable corvo muy afilado, llamado cimitarra, y una larga lanza, y los denominados Jenízaros, la infantería otomana. A estas tropas las llamaban yeni (nueva) cheri (milicia), expresión de la cual ha salido el vocablo Jenízaro. Los Jenízaros, fueron un cuerpo de soldados de infantería creados por el Sultán Murad o Amurath I en 1330 ya que tenía derecho no sólo a un quinto del botín de guerra de los territorios conquistados o sometidos, sino también a un quinto de los cautivos.

Para reclutar esta infantería, los turcos robaban los niños cristianos; en Bulgaria los secuestros fueron brutales, hasta el punto de que ha quedado permanentemente clavado en la memoria histórica del sufrido pueblo de Bulgaria. Existe una película búlgara que relata este hecho con extrema dureza, Time Of Violence, cuyo titulo original es Време разделно y está basada en una novela, del mismo nombre, del autor búlgaro Anton Donchev, escrito en 1964; la película se estrenó en 1988. 

La historia empieza en el siglo XVII, en una región cristiana de Bulgaria, seleccionada por los gobernantes otomanos para servir, como ejemplo, a la conversión islámica. Un jenízaro que fue secuestrado de pequeño es enviado para obligar a los reacios a la conversión. El gobernador turco trata de buscar una solución pacífica, pero a la larga estallan la violencia, la tortura y la rebelión. La versión íntegra búlgara consta de 288 minutos divididos en dos episodios. La tortura, la violencia, el odio, y la rebelión a punto de estallar, son las claves guionisticas del film. Los sacerdotes musulmanes, encargados de educarlos, hacían de ellos verdaderos fanáticos. Esa forma de reclutamiento tenía doble ventaja: debilitaba las poblaciones cristianas búlgaras y daba al soberano turco, hombres que, debiéndoselo todo, no conocían a nadie más que a él, a quien estaban consagrados en cuerpo y alma.

Tiempos de Violencia es una película repleta de símbolos, que reconstruye los detalles la invasión turca en el siglo XVI, pero a la vez, trata a los temas como el parricidio, el odio fraternal, y la paradójica imposibilidad de la existencia de un solo un Dios para todas las gentes.

Nevena Angelova


PARA VER LA PELÍCULA (PULSAR EN “CC” PARA ACTIVAR LOS SUBTITULOS EN INGLÉS, ALEMÁN O BÚLGARO. LA VERSIÓN ORIGINAL ES EN BÚLGARO).

ADVERTENCIA:  EXISTEN SECUENCIAS QUE POR SU CRUELDAD PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DE LOS ESPECTADORES. LA PELÍCULA ESTÁ BASADA EN HECHOS COMPLETAMENTE REALES.

Parte primera

Parte segunda

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Agradecimientos a YouTube.com




Los Jenízaros, agrupados por compañías de cien hombres, estaban sometidos a una disciplina rigurosa. Eran a modo de soldados monjes que no interrumpían sus ejercicios militares sino para recitar las oraciones u oír los sermones de sus capellanes. Eran soldados de por vida, y les estaba prohibido casarse; por consiguiente, como ignoraban quienes eran sus padres, la única familia que tenían se reducía a sus compañeros y las pasiones que los conducían eran el oficio y el fanatismo religioso. No existía ninguna tropa en Europa que pudiera compararse con aquella que bien pronto contó cuarenta mil hombres.

Los Jenízaros eran adiestrados bajo una disciplina estricta con duros entrenamientos físicos, enseñanzas del empleo de armas de la época y tácticas militares así como una impecable educación (aprendían diversos idiomas, literatura, contabilidad, etc.) y en condiciones prácticamente monásticas en las escuelas Acemi Oğlanı. En dichas escuelas de instrucción se esperaba que permanecieran célibes y fueron alentados a convertirse al Islam, lo que la mayoría hizo.

Eran conocidos por su ferocidad y su fanatismo. Eran tales su prestigio y sus privilegios que, desde el siglo XVI (1680), fueron muchos los que se inventaron todo tipo de argucias para alistarse en sus filas e incluso terminó permitiéndose el alistamiento en sus filas de los propios turcos, y no era raro encontrarse incluso con hijos de la nobleza entre sus filas, a partir de esa fecha, y hasta su disolución en 1826, comenzó su lenta decadencia como organización militar de élite y se inicia su cada vez mayor intervención en las intrigas palaciegas y la los asuntos de la política, llegando en ocasiones a la insurrección armada directa y al derrocamiento del sultán (y entronamiento de un sultán alternativo).

Tras décadas de ineficiencia en combate y abusos de influencia política, mezclados con indisciplina y ambición, los jenízaros se habían convertido en un problema para el gobierno del sultán, pero su poder militar los hacía aún temibles para la aristocracia otomana, en tanto los jenízaros podían promover revueltas palaciegas para deponer o nombrar sultanes, a imitación de la corrupción ocurrida en la guardia pretoriana de Roma. Finalmente, en 1826, los Jenízaros fueron disueltos y desbandados violentamente por el sultán Mahmud II en el llamado Incidente Afortunado, que suprimió por la fuerza a esta tropa.

LAS NOVIAS BULGARAS MUSULMANAS DE LOS RODOPES


En Ribnovo, un pueblo remoto de las montañas de los Rodopes búlgaros, a unos 210 kilómetros al sur de Sofía, se llevan a cabo todavía ceremonias muy extrañas para el concepto de las tradiciones de la Unión Europea. Son rituales nupciales muy antiguos que, por primera vez, fueron practicados por los Pomacos -un grupo cuya lengua materna es búlgara y cuya religión es musulmana- y por los Eslavos que se convirtieron al Islam bajo el dominio otomano. la intensidad de la ceremonia reside en la pintura que se aplica en el virginal rostro de la novia, donde según las leyes musulmanas, es un rito privado abierto sólo a las mujeres; toda su cara es cubierta por una espesa tiza blanca y posteriormente decorada con lentejuelas de diversos colores. Sin lugar a dudas, se trata de ritos etnicos que aun persisten en ciertos lugares encapsulados en el tiempo.

KarlFM.-




En una de las zonas montañosas del suroeste de Bulgaria se encuentra el pueblo de Ríbnovo, cuyos moradores son búlgaros mahometanos. En esta aldea el tiempo parece haberse detenido y los nativos guardan celosamente sus valores, hábitos y costumbres tradicionales. Cuando unos novios se preparan para contraer matrimonio sus nupcias parecen haber salido de los cuentos populares, los huéspedes, parientes y familiares de los jóvenes celebran las nupcias durante tres días seguidos. Evoca unas nupcias de estas características del pueblo de Ríbnovo el documental de la cadena de televisión “Turismo”, TVT, titulado “Las novias pintadas no lloran”. Su autora es la periodista de Radio Bulgaria, Veneta Nikólova. Las pintorescas secuencias del pueblo agazapado en medio de la maravillosa naturaleza de los Montes Ródopes, la música autóctona y la narración emotiva que acompaña el documental nos introducen en un mundo ignoto y hasta cierto punto irreal y no alterado por las vicisitudes del tiempo.





“Ya al llegar para hacer el rodaje a Ríbnovo me llamó la atención que ese pueblo, situado en lo alto de la montaña y bastante apartado del resto de localidades, estaba rebosante de vida”, dice Veneta. “Por sus abruptas callejuelas no dejaban de circular mujeres de tocas abigarradas, niños, hombres. De algún lugar del pueblo nos llega el ruido de martillazos y el sonido estridente de una sierra. Es que en ese pueblo siempre se construye algo. A lo lejos se oye música. Tal animación es inusual para las aldeas cada vez más despobladas de Bulgaria. Este documental es un intento por asomarnos al mundo de los habitantes de Ríbnovo, un micro mundo abigarrado, encapsulado en el tiempo y hasta cierto punto incomprensible para nosotros. El rito nupcial en ese pueblo es el que expresa de la mejor manera la idiosincrasia, la cosmovisión y el modo de vida de esa gente, su sentimiento de pertenencia a una comunidad condenada a “diluirse” más temprano que tarde, en la realidad moderna. El destino de los habitantes de Ríbnovo parece haber sido predeterminado ya en el momento cuando nacen, y las etapas de sus vidas van siendo acompañadas y marcadas por determinadas normas y ritos. Así fue hace 200 ó 300 años así ocurre también hoy. Es precisamente el espíritu de lo previsible lo que otorga a los moradores de Ríbnovo la sensación de seguridad y comodidad, algo que nos falta a la gente “moderna”. A pesar de que mucha gente de Ríbnovo emigra para trabajar en el extranjero, los emigrantes siempre retornan a sus lares”.


El documental se rodó a idea del redactor jefe de la TVT Stoyan Radulov y el rodaje corrió a cargo del camarógrafo Dobrin Keresteliev. Los fotogramas y secuencias de mayor colorido son los que evocan la dote que llevará la novia. Delante de la casa de la moza casadera se coloca todo lo que sus padres habían reunido a través de los años para su nuevo hogar. En estructuras de madera parecidos a andamios, a lo largo de toda la calle, se ordenan mantas, delantales, manteles, todos ellos de llamativos colores. El resultado es una increíble explosión de colores y matices. También se exhiben ante los vecinos del pueblo todos los muebles y utensilios domésticos, previamente reunidos para el futuro hogar: la cama para los recién casados, los armarios y alacenas, el horno microondas, el plasma. Por la calle delante de la casa de la novia comienzan a desfilar todos los moradores del pueblo, algunos de los cuales se detienen ante alguna manta multicolor o mueble nuevo, hacen sus animados comentarios y luego prosiguen su inspección. Luego se organiza el desfile nupcial, antes de llevar a la futura esposa a su casa natal.


“Es la madre que lleva a su hija a su casa natal cuyo umbral la joven traspasará por última vez como soltera. Alrededor de ella se reúnen exclusivamente mujeres que se encargan de ayudarle a vestir su ropa nupcial. No es ésta de color blanco sino abigarrada, de colores increíbles. Luego dejan a la moza acostarse al suelo y llega una mujer de habilidades especiales del pueblo para practicarle la “pega”. La mujer le unta la cara a la joven de una crema blanca y dibuja, o pega, en su frente, mejillas y mentón unos círculos empleando multicolores lentejuelas. De este modo la novia se vuelve irreconocible y la máscara que se le aplica la esconde, en realidad, del mundo. Una de las explicaciones de este rito es que se trata de una forma de prevenir a la joven de un pernicioso mal de ojo ya que en este período de tránsito de la edad de moza a la de una mujer madura la joven casadera es especialmente frágil y vulnerable”.


El documental “Las novias pintadas no lloran” es la narración sobre una hermética comunidad musulmana que se resiste tenazmente a cambiar. “Esas personas ostentan con orgullo su “otredad” y sus rancias costumbres. Pero esto no significa que sean gente arcaica, relicta, totalmente aislada del siglo XXI. A diferencia de nosotros poseen, sin embargo, la habilidad de trasladarse con soltura de la tradición a la modernidad. Los vecinos de Ríbnovo se encuentran a caballo entre dos culturas, se apoyan en éstas y como tales resultan más ricos de quienes habitamos este mundo globalizado y uniformado”, señaló en conclusión Veneta Nikolova.










  
“Las novias pintadas no lloran”
Autor: Lina Ivanova.
Versión en español por Mijaiíl Mijailov.
Fotos: Cortesía de TV "Turismo" y see.bg y otros autores.
Agradecimientos a Radio Bulgaria.