lunes, abril 26, 2010

Los búlgaros (“bulgary”) son los únicos habitantes del mundo que niegan con la cabeza para decir sí (“da”) y asienten para expresar no (“ne”). Son mayoritariamente cristianos ortodoxos pero los musulmanes representan aproximadamente un 12.7% de la población, incluyendo no sólo a la minoría turca ("tursky") sino también una parte de los gitanos ("zigansky") y los pomaks (descendientes de los búlgaros que adoptaron el Islam en el siglo XVII). Los pomaks hablan búlgaro y respetan las tradiciones búlgaras pero profesan la religión musulmana. Los búlgaros católicos son más menos unos 50.000.

Los rasgos físicos de los búlgaros son muy variados. Los hay rubios y morenos, de ojos azules y castaños, verdes o negros, bajos y altos, delgados, normales y gordos; todos hablan la lengua búlgara, un idioma de origen eslavo, aunque varios hablan otras lenguas, como el ruso (las viejas generaciones lo hablan porque estuvieron bajo el dominio de la URSS unos 40 años) o el inglés (entre los más jóvenes). Los búlgaros, por proximidad y similitud, entienden el serbo-croata y el macedonio por lo que su folklore y tradiciones están incluidos dentro del grupo balcánico.

De acuerdo a la región dónde habitan, existen ciertas diferencias en cuanto al carácter y mentalidad de los búlgaros, Por ejemplo, los habitantes de Sofía (llamados “shopi”), son famosos por su obstinación y terquedad, mientras que los búlgaros macedonios se caracterizan por su fogosidad y vivacidad. En cambio, los gabrovianos (de la zona de Gabrovo) son conocidos por su exagerada avaricia.

Los búlgaros reúnen todos los rasgos típicos de los pueblos que han sufrido a lo largo de su historia; son discretos, laboriosos, hospitalarios, amables y disponibles. El respeto y las relaciones amistosas son la nota predominante. El profundo sentido del humor, junto a la curiosidad y los deseos por aprender cosas nuevas, son rasgos que definen aun más a los habitantes de este precioso país. Para ellos, la sociedad, las comidas con los amigos y el buen vino, la rakya o la mastika (éstos dos últimos licores muy famosos del país), son valores muy altos. A pesar de sus ideas y afinidad europeas (eslavos), los búlgaros conservan rasgos profundamente orientales (protobúlgaros), sin olvidar las influencias mediterráneas que provienen de los antiguos tracios. Esta mezcla increíble de razas y pueblos convierten a los búlgaros en una cultura muy singular, interesante y difícil de olvidar, sin llegar a olvidar que, dada su delicada situación geográfica estratégica, han recibido al mismo tiempo todas las influencias de otros pueblos invasores (griegos, romanos, turcos, soviéticos, etc).

Los búlgaros son grandes conservadores de sus tradiciones sin embargo persiguen la más absoluta modernidad, especialmente en la forma de vestir. Ese dualismo los convierte en personas muy abiertas al mundo, tal como dije al principio, siempre predispuestas a la novedad. No hay que olvidar que es un pueblo que busca constantemente su propia identidad ya que estuvo dominado 5 siglos bajo el terrible yugo otomano y 40 años bajo el comunismo de la URSS; actualmente lucha por desprenderse de la corrupción política y de los grupos mafiosos, dos fenómenos negativos que tienen encerrado al país en si mismo con el fin de proteger los negocios multimillonarios de ambos grupos.

KarlFM.-
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