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domingo, abril 22, 2012

LAS NOVIAS BULGARAS MUSULMANAS DE LOS RODOPES


En Ribnovo, un pueblo remoto de las montañas de los Rodopes búlgaros, a unos 210 kilómetros al sur de Sofía, se llevan a cabo todavía ceremonias muy extrañas para el concepto de las tradiciones de la Unión Europea. Son rituales nupciales muy antiguos que, por primera vez, fueron practicados por los Pomacos -un grupo cuya lengua materna es búlgara y cuya religión es musulmana- y por los Eslavos que se convirtieron al Islam bajo el dominio otomano. la intensidad de la ceremonia reside en la pintura que se aplica en el virginal rostro de la novia, donde según las leyes musulmanas, es un rito privado abierto sólo a las mujeres; toda su cara es cubierta por una espesa tiza blanca y posteriormente decorada con lentejuelas de diversos colores. Sin lugar a dudas, se trata de ritos etnicos que aun persisten en ciertos lugares encapsulados en el tiempo.

KarlFM.-




En una de las zonas montañosas del suroeste de Bulgaria se encuentra el pueblo de Ríbnovo, cuyos moradores son búlgaros mahometanos. En esta aldea el tiempo parece haberse detenido y los nativos guardan celosamente sus valores, hábitos y costumbres tradicionales. Cuando unos novios se preparan para contraer matrimonio sus nupcias parecen haber salido de los cuentos populares, los huéspedes, parientes y familiares de los jóvenes celebran las nupcias durante tres días seguidos. Evoca unas nupcias de estas características del pueblo de Ríbnovo el documental de la cadena de televisión “Turismo”, TVT, titulado “Las novias pintadas no lloran”. Su autora es la periodista de Radio Bulgaria, Veneta Nikólova. Las pintorescas secuencias del pueblo agazapado en medio de la maravillosa naturaleza de los Montes Ródopes, la música autóctona y la narración emotiva que acompaña el documental nos introducen en un mundo ignoto y hasta cierto punto irreal y no alterado por las vicisitudes del tiempo.





“Ya al llegar para hacer el rodaje a Ríbnovo me llamó la atención que ese pueblo, situado en lo alto de la montaña y bastante apartado del resto de localidades, estaba rebosante de vida”, dice Veneta. “Por sus abruptas callejuelas no dejaban de circular mujeres de tocas abigarradas, niños, hombres. De algún lugar del pueblo nos llega el ruido de martillazos y el sonido estridente de una sierra. Es que en ese pueblo siempre se construye algo. A lo lejos se oye música. Tal animación es inusual para las aldeas cada vez más despobladas de Bulgaria. Este documental es un intento por asomarnos al mundo de los habitantes de Ríbnovo, un micro mundo abigarrado, encapsulado en el tiempo y hasta cierto punto incomprensible para nosotros. El rito nupcial en ese pueblo es el que expresa de la mejor manera la idiosincrasia, la cosmovisión y el modo de vida de esa gente, su sentimiento de pertenencia a una comunidad condenada a “diluirse” más temprano que tarde, en la realidad moderna. El destino de los habitantes de Ríbnovo parece haber sido predeterminado ya en el momento cuando nacen, y las etapas de sus vidas van siendo acompañadas y marcadas por determinadas normas y ritos. Así fue hace 200 ó 300 años así ocurre también hoy. Es precisamente el espíritu de lo previsible lo que otorga a los moradores de Ríbnovo la sensación de seguridad y comodidad, algo que nos falta a la gente “moderna”. A pesar de que mucha gente de Ríbnovo emigra para trabajar en el extranjero, los emigrantes siempre retornan a sus lares”.


El documental se rodó a idea del redactor jefe de la TVT Stoyan Radulov y el rodaje corrió a cargo del camarógrafo Dobrin Keresteliev. Los fotogramas y secuencias de mayor colorido son los que evocan la dote que llevará la novia. Delante de la casa de la moza casadera se coloca todo lo que sus padres habían reunido a través de los años para su nuevo hogar. En estructuras de madera parecidos a andamios, a lo largo de toda la calle, se ordenan mantas, delantales, manteles, todos ellos de llamativos colores. El resultado es una increíble explosión de colores y matices. También se exhiben ante los vecinos del pueblo todos los muebles y utensilios domésticos, previamente reunidos para el futuro hogar: la cama para los recién casados, los armarios y alacenas, el horno microondas, el plasma. Por la calle delante de la casa de la novia comienzan a desfilar todos los moradores del pueblo, algunos de los cuales se detienen ante alguna manta multicolor o mueble nuevo, hacen sus animados comentarios y luego prosiguen su inspección. Luego se organiza el desfile nupcial, antes de llevar a la futura esposa a su casa natal.


“Es la madre que lleva a su hija a su casa natal cuyo umbral la joven traspasará por última vez como soltera. Alrededor de ella se reúnen exclusivamente mujeres que se encargan de ayudarle a vestir su ropa nupcial. No es ésta de color blanco sino abigarrada, de colores increíbles. Luego dejan a la moza acostarse al suelo y llega una mujer de habilidades especiales del pueblo para practicarle la “pega”. La mujer le unta la cara a la joven de una crema blanca y dibuja, o pega, en su frente, mejillas y mentón unos círculos empleando multicolores lentejuelas. De este modo la novia se vuelve irreconocible y la máscara que se le aplica la esconde, en realidad, del mundo. Una de las explicaciones de este rito es que se trata de una forma de prevenir a la joven de un pernicioso mal de ojo ya que en este período de tránsito de la edad de moza a la de una mujer madura la joven casadera es especialmente frágil y vulnerable”.


El documental “Las novias pintadas no lloran” es la narración sobre una hermética comunidad musulmana que se resiste tenazmente a cambiar. “Esas personas ostentan con orgullo su “otredad” y sus rancias costumbres. Pero esto no significa que sean gente arcaica, relicta, totalmente aislada del siglo XXI. A diferencia de nosotros poseen, sin embargo, la habilidad de trasladarse con soltura de la tradición a la modernidad. Los vecinos de Ríbnovo se encuentran a caballo entre dos culturas, se apoyan en éstas y como tales resultan más ricos de quienes habitamos este mundo globalizado y uniformado”, señaló en conclusión Veneta Nikolova.










  
“Las novias pintadas no lloran”
Autor: Lina Ivanova.
Versión en español por Mijaiíl Mijailov.
Fotos: Cortesía de TV "Turismo" y see.bg y otros autores.
Agradecimientos a Radio Bulgaria.

sábado, abril 07, 2012

LAS COSTUMBRES Y FIESTAS DEL PUEBLO BÚLGARO



Un pueblo sin costumbres es una masa informe completamente inexistente, una masa paria a la deriva que tras un breve paso termina engullida en la nada más oscura. Las costumbres y fiestas de los pueblos son el resultado de sus completas vivencias, de su historia profunda y de sus gentes diversas a lo largo que avanzan en el espacio y el tiempo, desde sus ancestros como estados incipientes, hasta la culminación de su identidad personal como raza y sus aportaciones. 

Las costumbres definen la personalidad y la casta, el orgullo y la sabiduría encerradas en la mente y corazón de ese pueblo. Las fiestas son el recuerdo y la celebración masiva de esa costumbrología que se ha ido almacenando en el subconsciente y consciente de las naciones ya definidas. Bulgaria, como todos los pueblos que se asientan en la dermis de la Tierra, aporta su bagaje personal al resto de pueblos para dar a conocer sus ritos, sus formas, sus procedimientos, sus evocaciones, como el escultor que obtiene la belleza desde el interior de la roca primigenia, tras ser procesada por el talento de su creador. 

Costumbres y fiestas que no dejan indiferente a nadie porque los búlgaros son un pueblo tejido entre el drama, la esencia y la fuerza leónida que lucha incesantemente por marcar un destino lleno de profundidad y riquezas históricas. A caballo entre un  pasado intenso y una actualidad que diseña su futuro, Bulgaria es un pueblo de contrastes máximos, de bellezas desconocidas, de batallas cruentas, de conflictos duros, de gentes inteligentes que merecen ser conocidas y reconocidos por sus legados culturales y sus hechos existenciales. 

Los intercambios entre los pueblos son el alma máter de los desarrollos y los enriquecimientos. Un pueblo sin conexión y cambio, es un cúmulo de encerramientos y fracasos, un pueblo incapaz de ofrecer nada. Bulgaria ha dado mucho y debe seguir dando porque su esencia es interminable. Por esta razón Fiestas y Costumbres de Bulgaria es una maravilla de libro que aporta una visión diferente de un pueblo que para muchos tan solo es una mancha geográfica en un libro de geografía de escuela primaria, pero para otros el emblema de una nación plena de maravillas y vivencias que hielan la sangre y erizan la piel como un lagarto.

He visitado muchísimas veces Bulgaria, me une la familia, y por tanto conozco gran parte de su personalidad y tradiciones y, sinceramente es uno de los pueblos que mayoritariamente más me han impresionado de todos aquellos que he recorrido. No cabe duda de que el libro es una entrega que me ha brindado la posibilidad de saber más de este enigmático pueblo, que día a día sorprende a aquel que lo visita y se atreve a navegar por sus raíces y metabolismo candente.

KarlFM.-

El libro "Costumbres y Fiestas del Pueblo Búlgaro", editado por la Asociación Búlgaro-Española Cirilo y Metodio, es la primera obra que abre a los lectores en español el horizonte de la cultura tradicional búlgara. Un patrimonio riquísimo, de raíces muy antiguas, en que se mezclan la herencia tracia, la eslava, la protobúlgara venida del este, la griega, la romana, la cristiana, la otomana y muchas más. De todo ello resultaron unas creencias, costumbres y fiestas profundamente arraigadas en el imaginario y en la vida cotidiana de las aldeas y de los pueblos búlgaros. Sus ecos, tal y como han sido reflejados en esta publicación, dan idea de un patrimonio de pasado esplendoroso y de enorme valor cultural.

La autora del libro Rositsa Yosifova nació en la capital de Bulgaria en el año 1948, es licenciada en Filología Hispánica y en Filología Búlgara por la Universidad Kliment Ohridski de Sofía y tiene una vasta experiencia profesional como profesora y traductora. Afincada en Madrid desde hace 25 años, la autora ha realizado una serie de cursos sobre literatura española, es doctorada por la Complutense y ha participado en un sinnúmero de congresos literarios. Yosifova destaca por sus conocimientos en la historia y la literatura de los judíos sefardíes de Bulgaria y ha publicado estudios sobre esta materia en España y Bélgica. Desde el 2007 está dando clases de español y búlgaro como voluntaria en el Centro Hispano-Búlgaro. Decidió escribir "Costumbres y Fiestas del Pueblo Búlgaro" alentada por su amigo José Manuel Pedrosa, profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque venía madurando la idea del libro desde hace cuatro años y ya se había documentado exhaustivamente sobre el tema. De mentor espiritual, Pedrosa se convirtió en coautor del libro. En el epílogo de la obra titulado "Las tradiciones de Bulgaria y las tradiciones de España: los opuestos cercanos", el catedrático desentraña sorprendentes paralelismos entres las costumbres de ambos pueblos.

VIAJAR A BULGARIA POR LIBRE EN 2023

Llevo muchos años viajando por Bulgaria, concretamente desde el 2001, y sinceramente es uno de los países donde más he disfrutado, en todos ...