domingo, abril 25, 2010

LOS HÉROES DE SHIPKA

Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que se ganan y aquellas que perdemos.

PAULO COELHO.
(Foto: KarlFM)

Subiendo unos 910 escalones se llega al Parque Nacional “Shipka”, situado en el lugar mismo donde se desarrollaron las operaciones militares que defendieron el desfiladero de Shipka durante la Guerra Ruso-Turca de Liberación (1877–1878). En el se representa un complejo de monumentos, que reproducen la batalla de Shipka, con armas expuestas y abrigos de trinchera. Levantado del pecho rocoso de la montaña, en el pico Shipka se erige el Monumento a la Libertad, construido con las donaciones voluntarias del pueblo búlgaro. Fue inaugurado solemnemente en el año 1933.

La exposición, situada en las diferentes plantas en el interior del monumento, habla del heroísmo de los soldados rusos y de los opalchentzi búlgaros durante la defensa del desfiladero, que duró 5 meses. Desde el último descansillo se descubre una vista panorámica hacia los detalles reproducidos del campo de batalla, los monumentos y las fosas comunes que todavía conservan el recuerdo de las hazañas y el sacrificio de los héroes. Realmente una pasada!!!.

(Fotos: KarlFM)

Los héroes de un pueblo son los supervivientes de las ideas que un dia estuvieron amenazadas; la sangre vertida nutre la tierra que los vió caer; los que sobrevivieron recuerdan haber entregado parte de su alma. El ser humano siempre defiende a muerte sus creencias y libertades.


***
LA BATALLA DE SHIPKA
Texto original: Constantin Sabchev (Version al espanol: Katia Dimanova)

"En abril de 1877, Rusia le declara la guerra a Turquía, después de que el Sultán rechaza todas las iniciativas de resolver por vía pacífica la Cuestión Búlgara, o sea la liberación del pueblo búlgaro de los cinco siglos de yugo turco. En junio de ese mismo año, empieza la ofensiva militar rusa en territorio de Bulgaria.

Uno de los episodios más notables de esa Guerra, que ha entrado en la historia búlgara como la Guerra de nuestra liberación, fueron los combates de Shipka. Así se llama uno de los pocos puertos en la Cordillera de los Balcanes que atraviesa Bulgaria de poniente a levante. Ese paso montañoso, defendido por un destacamento de sólo 7500 soldados rusos y voluntarios búlgaros, fue testigo, en agosto de 1877, de los feroces ataques de casi 40 mil soldados turcos bajo el mando de Solimán bajá.

El general turco atacó el puerto para unirse con las tropas turcas sitiadas por los rusos en Pleven, una de las principales ciudades de Bulgaria del Norte. Pese a la correlación de fuerzas sumamente desfavorable, el comandante de los defensores rusos y búlgaros, general Stoletov, decidió no abandonar las posiciones de los montes Balcanes. Se daba perfecta cuenta que, de unirse las dos grandes unidades turcas, peligraría muy seriamente la victoria militar de las armas libertadoras de Bulgaria.

El 8 de agosto de 1877, según el calendario juliano, en aquel entonces vigente en esta parte de Europa, o sea el 20 de ese mes según el calendario gregoriano, el general ruso Stoletov informaba al Estado mayor general que todo el enorme cuerpo militar de Solimán bajá se estaba aprestando a atacar las posiciones ruso-búlgaras en el puerto de Shipka, y que los defensores, muy inferiores numéricamente, no abandonarían el reducto, pero que hacían falta, y urgentemente, refuerzos rusos.

El 9 de agosto fue el primer ataque frontal de los turcos que, al ver los destacamentos que los defensores eran pocos, fue seguido de otros muchos asaltos. Por escasear los cartuchos, rusos y búlgaros arrojaban piedras y troncos de árboles a los enemigos que subían la pendiente de Shipka.

La batalla decisiva fue el 11 o 23 de agosto. Las filas de los defensores iban siendo diezmadas. “Ya esperábamos nuestro último minuto, pero estábamos decididos a vender muy cara nuestra vida”, dice en sus memorias el subteniente Stefan Kisiov, uno de los heróicos voluntarios búlgaros que junto con los soldados rusos, defendieron el puerto de Shipka.

En este trance, cuando ya no quedaba esperanza alguna, detrás de la posición defendida por rusos y búlgaros, se oyó un potente Hurra. Doscientos cinco tiradores rusos, montados de a dos a caballo, acudían en ayuda de sus hermanos. Este fue el punto culminante, el punto de viraje de los combates. Parecía como que el cansancio terrible, la sed y el hambre habían desparecido.

Con el socorro del refuerzo que ni siquiera se dio un segundo de descanso, los defensores de Shipka se lanzaron a un tremendo contraataque y pudieron repeler a los batallones turcos. La posición ruso-búlgara de Shipka estaba salvada. El enemigo no pudo pasar al norte de la cordillera para unirse con los congéneres.

Así pues, en los calurosos días de agosto de 1877, los voluntarios búlgaros y los soldados rusos que defendieron el puerto de Shipka, desbarataron los planes del mando supremo turco. Y con su heroísmo contribuyeron al desenlace victorioso de la Guerra Ruso-Turca, que trajo la liberación de Bulgaria y su reaparición en el mapa de Europa, al cabo de cinco largas centurias de yugo turco".

Ilustraciones (pinturas): Google Images
Publicar un comentario