miércoles, enero 18, 2006

BASILIO II, "BULGAROKTONOS", EL MATADOR DE BULGAROS


Cuando se desató la guerra abierta en 1002, entre el emperador bizantino Basilio II y el rey de Bulgaria Samuel, éste último había extendido el reino búlgaro desde el Danubio, al norte, hasta bien entrado en Grecia, deteniéndose al norte de Atenas. Sus dominios se extendían desde el Adriático al mar Negro, y todos estos territorios habían sido conquistados durante los 300 años anteriores a expensas de los bizantinos. Basilio estaba ahora decidido a invertir el destino del Imperio.

La guerra asoló los Balcanes los siguientes doce años, durante los cuales tanto Basilio como Samuel lograron victorias sorprendentes. Las fuerzas de Samuel eran considerablemente menores, pero éste fue capaz de evitar un enfrentamiento total, mientras realizaba ataques menores sobre el ejército de Basilio en su avance por el territorio búlgaro. Samuel esperaba desgastar así a las tropas bizantinas, forzándolas a la rendición o al menos a la firma de una paz.

Era el año 1014 d.c cuando el Imperio Bizantino estaba amenazado por las continuas correrías del rey búlgaro Samuel de Bulgaria, quien año trás año, amparado en su fortaleza de Ohrid (ciudad actualmente en Macedonia y fue la segunda capital del primer Imperio Búlgaro tras la caida de la capital principal Veliki Preslav), lanzaba a su ejército para castigar a la población bizantina. Cansado de esta larga guerra de desgaste por el norte y del acoso turco por el sur, el emperador basilio II, decidió atacar a Samuel en una acción que iba a cambiar el destino de ambos imperios. Samuel y su imperio eran una espina clavada en el pecho del emperador, por lo que usó todo su tiempo disponible, su ingenio y su poder, para vencer a su adversario.

Mientras tanto, los búlgaros continuaban defendiéndose de los bizantinos como podían, hasta que en un momento dado el zar Samuel creyó ver una situación ventajosa en el valle del río Struma, y decidió atacar. Finalmente, el 29 de julio de 1014 Basilio II arrinconó al ejército búlgaro y le obligó a luchar en la batalla de Kleidion. Durante un tiempo parecía que la batalla iba a quedar en un empate, pero una unidad bizantina logró rodear el frente enemigo y atacó por la retaguardia. Los búlgaros se asustaron y cayeron en un tremendo desorden. El emperador Basilio II hizo 15.000 prisioneros. Samuel pudo huir hasta la ciudad de Ohrid, y un tiempo después recibió la noticia de que su ejército regresaba. No podía comprender lo que había sucedido. Salió rápidamente al encuentro de sus hombres y al verlos le dio una apoplejía que le llevó a la muerte dos días más tarde: estaban todos ciegos excepto 150 de ellos, que sólo conservaban un ojo. Basilio II había ordenado cegar a todos los prisioneros excepto a uno de cada 100, que fue dejado tuerto para que pudiera servir de guía a sus compañeros. El siempre victorioso emperador bizantino no tardó en ser conocido como Basilio Bulgaroktonos (el matador de búlgaros)".

Bulgaria siguió luchando durante otros cuatro años más, pero terminó sometiéndose en 1018. La victoria sobre los búlgaros y el posterior sometimiento de los serbios supusieron la consecución de uno de los objetivos de Basilio: la recuperación para el Imperio de la antigua frontera del Danubio por primera vez en 400 años.
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