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miércoles, enero 01, 2014

MUSEO DE ARTE SOCIALISTA DE BULGARIA (PART 1: LAS ESTATUAS)



"Una política que no respeta su pasado y sus símbolos no tiene futuro".
Boris Borisov
Primer Ministro de Bulgaria
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Mucho de los monumentos más significativos de la era comunista en Bulgaria fueron desmantelados después de la caída del régimen totalitario en 1989. Sin embargo, más de un centenar de monumentos construidos entre 1945 y 1989 siguen en pie. La mayoría de estos sitios no están reconocidos por el Estado y permanecen sin dueño. Su número exacto se desconoce y es difícil encontrar información acerca de sus autores y su historia. A pesar de ello algunas de las múltiples estatuas y símbolos del país, fueron retirados de sus lugares de origen y actualmente se hallan expuestos en el llamado Museo  de Arte Socialista de Bulgaria  (Bulgaria's Museum of Socialist Art).

Este museo se abrió el 19 de septiembre de 2011 en Sofía. En el acto asistieron el primer ministro, Boiko Borisov, el ministro de Finanzas, Simeón Dyankov, el ministro de Cultura, Veshdi Rashidov, el ministro del Interior, Tsvetan Tsvetanov, el ministro de Defensa, Anyu Angelov, el ministro de Medio Ambiente, Nona Karadzhova, el ministro de Transporte, Ivaylo Moskovski, el Ministro Regional, Lilyana Pavlova y la alcaldesa de Sofía, Yordanka Fandukova.

El museo es una filial de la Galería de Arte Nacional, cuya finalidad es reunir, conservar y mostrar los ejemplos de arte desde 1944 hasta 1989, tiempo en el que Bulgaria estuvo bajo el mandato comunista.

Más de 150 objetos están de momento expuestos, entre ellos 60 pinturas. Se incluye un parque de 77 esculturas al aire libre, que cuenta -entre otros- con una estatua de 45 toneladas de Vladimir Lenin, que, en su tiempo, estuvo sita en el centro de Sofía ahora ocupado por una estatua de Santa Sofía.

Cuenta también con una estatua de Stalin y con la famosa estrella roja de cinco puntas (petolushka) que durante muchos años presidió la cima de la Casa del Partido de Bulgaria en Sofia. El museo tiene asimismo una sala de video que muestra documentales de la época comunista. Una tienda de souvenirs ofrece recuerdos de la de aquellos tiempos, así como camisetas y tazas. La entrada al museo es por el número 7 de la calle Luchezar Stanchev, cerca de la oficina de la policía KAT de tráfico. La entrada cuesta seis leva (3 euros) y tres leva (1,5 euros) para estudiantes y jubilados. También posee pinturas al óleo que exaltan la supuesta "amistad eterna" entre Bulgaria y la Unión Soviética. Parece ser que Gobierno de Bulgaria ha adoptado una ambiciosa estrategia para promover su capital, Sofía, como un lugar de cultura atractiva y de destino para los viajeros.  

"Hemos peinado a través de cada sótano de cada ciudad. El socialismo no es una invención de los artistas, sino de política, pero el museo muestra la verdadera maestría. Un pueblo que no construye museos, iglesias y carreteras no tiene manera de pasar a la historia".
Veshdi Rashidov (ministro de Cultura)

El Primer Ministro Boiko Borisov también dijo que el ministerio asignaría un extra de 75 millones de BGN, para la construcción de los museos de arqueología, así como una reserva de 15 millones de BGN para recuperar el histórico Monumento de Buzludzha y que sería devuelto al del Partido Socialista Búlgaro (BSP).

Bulgaria es uno de los últimos países ex-socialistas que tiene, junto a Hungría y República Checa, un museo de este tipo. La inversión se estima en 1,2 millones de euros. El Museo ha agitado una controversia en Bulgaria, dividiendo a la nación entre los partidarios y los opositores más inflexibles.

Entre los encumbrados militantes comunistas resucitados destaca la silueta de cinco metros de altura de Jorge Dimitrov, secretario general de la Internacional Comunista, los bustos de Dimitar Blagoev, fundador del movimiento socialista en Bulgaria y Todor Zhivkov, último líder comunista de Bulgaria. Despiertan interés también las composiciones estructurales dedicadas a simples trabajadores y obreros. Aterradoras escenas de violencia y hondo pesar humano evocan las obras dedicadas a las víctimas del fascismo. 

Hemos solicitado las respuestas a estas interrogantes a Bisera Yosifova, crítico de arte, gerente del flamante museo: El arte socialista existe desde que existen ideas socialistas y muchos de los artistas suscriben este ideario. No obstante, esto no significa que no hayan sido sometidos a una especie de censura, a determinados imperativos. La creatividad verdadera no puede existir donde haya concesiones. No podemos buscar, bajo ningún concepto, un conformismo en las obras de personas de talento extraordinario y de fe profunda en una idea. Son justamente esas personas los idealistas de la época. Son personas que profesan por completo esa ideología en su forma más idealizada.



Texto y fotos de Carlos Flaqué Monllonch


viernes, marzo 23, 2012

EL GIGANTESCO OVNI PÉTRO DE BUZLUDZHA


Las Pirámides de Egipto o el Coliseo romano se nos recuerdan la grandeza de las civilizaciones que los crearon. Otros, como las pirámides aztecas o los templos mayas fueron devorados por la selva y permanecieron ocultos hasta que sus ruinas fueron descubiertas y pudimos contemplar los restos de su esplendor.

En el siglo XX el totalitarismo se adueñó de Europa en forma de estados fascistas y comunistas. Como las anteriores civilizaciones construyeron descomunales espacios públicos, desde estaciones de tren hasta monumentos conmemorativos. Los regímenes totalitarios siempre han caído en la tentación de construir gigantescos edificios públicos para producir la admiración de sus súbditos y de las generaciones venideras. Pero el paso del tiempo ha hecho mella en ellos.

Actualmente el extinto bloque soviético europeo es un conjunto de edificios y muchos de ellos dan una imagen futurista y de progreso creando estructuras que recordaban a ciudades propias de la ciencia-ficción o incluso platillos volantes famosos en la época. Son construcciones que parecen realizadas por civilizaciones venidas del espacio.

En 1891 tuvo lugar la derrota de los turcos por parte de los rebeldes búlgaros conducidos por Dimitar Hadji y Stefan Karadzha, en el pico Buzludzha, situado en Stara Planina (Balcanes búlgaros), a 1441 metros de altura.  Años más tarde se celebró allí una reunión secreta liderada por Dimitar Blagoev para formar el incipiente movimiento socialista búlgaro.

Tras el final de la II Guerra Mundial el partido comunista tomó el poder y gobernó el país hasta la caída del Telón de Acero. En 1971, la Secretaría del Comité Central del Partido Comunista de Bulgaria decidió construir el monumento Buzludzha. En la construcción, que empezó tres años después y se inauguró en 1981, intervinieron seis mil personas que formaban parte de las tropas del ejército y grupos de voluntarios. El monumento fue construido para conmemorar los eventos en 1891.

La construcción, situada en lo alto del monte del mismo nombre, evoca un platillo volante y tiene una sala central repleta de mosaicos y coronada por una enorme imagen del símbolo comunista: la hoz y el martillo. Buzludzha se llega por una carretera de 12 km desde el lado del paso de Shipka.

El complejo del Monte Buzludzha es el mayor monumento al régimen comunista en Bulgaria. Se dice que su construcción costó 14.186.000 levas (alrededor de 700.000 €), pero toda esta inversión se está deteriorando en la cima; sólo los caballos salvajes y los ávidos solicitantes de aventuras, vienen a visitar este increíble lugar donde, en su tiempo, se celebraban las mayores conferencias y eventos comunistas del país.

A pesar del paso del tiempo, el lugar parece completamente embrujado. Si despiertas la imaginación una extraña sensación te invade el interior. Casi se puedes ver a la gente en la tribunas, actualmente en estado de desintegración, o escuchar los aplausos y vítores a los líderes comunistas, los cantos de la Internacional y los puños levantados ... Es el brutal vestigio superviviente aun de la grandeza de un sistema y su espeluznante ocaso, un gran complejo que, a pesar de su decrepitud, sigue teniendo un especial magnetismo que te atrapa y te fulmina. Los mosaicos, de corte muy propagandístico y nostálgico, eran de color rojo y oro con los grandes padres del Comunismo como motivo y las gestas heroicas de las masas proletarias y militares.

Buzludzha duró muy poco tiempo en activo y con la caída en 1989 del comunismo comenzó su progresivo abandono. Hoy es un decadente vestigio que evoca tiempos en los que el poder comunista hacía y deshacía a su antojo. Más parecido a las ruinas mayas o a los templos de la India que a lo que quiso ser. Dada su belleza y posición estratégica resulta incomprensible el hecho de que actualmente esté abandonado.

Al margen de las ideologías políticas opino que los legados artisticos no deberían caer en las garras de la decadencia, del abandono o de la destrucción. Si cada vez que existen cambios ideológicos, se elimina la parte artística, prácticamente no quedaría nada.  Probablemente a los esclavos egipcios tampoco les haria gracia ver las piramides aun de pie cuando en su construcción fueron torturados y murieron miles de ellos, al igual con la Gran Muralla China o la gran mayoria de monumentos que se estudian en las escuelas. hay que saber separar las personas e ideas de sus aportaciones artísticas; el comunismo no fue tan malo para muchos, aportó sus cosas positivas; el capitalismo también tiene sub parte oscura y dramática donde millones personas han muerto por su ideología. ¿Cuántos bellos monumentos se han destruido por culpa de pueblos invasores o contrarios? De seguir así no quedaría nada en pié. La historia es la vida que dejan sus seres humanos, con su aciertos y errores.  A mi el monumento Buzludzha me recuerda a las estructuras metropólicas de Flash Gordon, esa especie de ciencia ficción de los años 50 y 60 donde vivian los supuestos marcianos, pero también tiene un aire a base secreta de corte KGB futurista, con agentes secretos al estilo Daniel Craig, tramando operaciones y misiones Top Secret. El lugar sobrecoge los huesos, y mas si es en invierno; dicen que las temperaturas están por debajo de los 25ºC. El interior es una gigantesca cúpula con el enorme simbolo del comunismo: la hoz y el martillo. La estructura da la sensación de que, en un momento dado, pueda ponerse en marcha, empezar a girar centrifugadamente y alzarse por el aire y desaparecer a velocidad luz como un paltillo volante de la Guerra Fria.







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EL PLATILLO DE BUZLUDZHA EN ACTIVO



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OTRAS FOTOS DE SU DECADENCIA




































 



VIAJAR A BULGARIA POR LIBRE EN 2023

Llevo muchos años viajando por Bulgaria, concretamente desde el 2001, y sinceramente es uno de los países donde más he disfrutado, en todos ...